Un food truck en un festival, un puesto de quesos en el mercadillo del sábado o la barra de una boda. Son negocios de verdad, con ventas y con obligaciones fiscales, pero no tienen mostrador fijo ni sitio para un terminal con cajón y cables.

Para eso no hace falta un TPV de local. Hace falta uno que quepa en la mano.

Lo que necesita un TPV para un puesto

Cobrar rápido y con una mano

En un puesto se cobra de pie, con cola y muchas veces con la otra mano ocupada. La venta tiene que salir en dos toques: elegir el producto y cobrar. Nada de montar comandas por mesas ni navegar entre pantallas.

Ticket impreso o por email

Hay clientes que piden el ticket y hay ventas que lo exigen. Una impresora pequeña conectada al móvil resuelve el papel, y el envío por email evita llevar impresora cuando no compensa.

Cierre de caja en el puesto

Al terminar la jornada tienes que saber cuánto has vendido, cuánto hay en efectivo y cuánto por tarjeta, sin esperar a llegar a casa. El arqueo tiene que poder hacerse en el propio puesto.

Cumplir Verifactu también fuera del local

Si emites los tickets con un programa, ese programa tiene que cumplir Verifactu, estés en un local o en un puesto. Emitirlos desde el móvil no cambia la obligación: el sistema tiene que cumplirla igual que un terminal fijo. Tienes el detalle en qué es Verifactu y desde cuándo obliga.

Qué comprobar antes de salir

  1. La cobertura del sitio. En festivales y ferias con mucha gente, los datos móviles se saturan. Pruébalo antes del primer día y ten un plan para cobrar en efectivo si la red va lenta.
  2. La batería. Un día de mercadillo es largo. Lleva batería externa para el móvil y, si usas impresora, para la impresora.
  3. El catálogo cargado y ordenado. Pon arriba lo que más vendes. En un puesto se vende poca variedad y mucha cantidad.
  4. El fondo de caja. Anota con cuánto efectivo sales para que el arqueo del final cuadre.

Cuándo un puesto deja de ser un puesto

Hay un momento en que un solo dispositivo se queda corto: cuando hay cocina y hace falta que los pedidos lleguen a una pantalla, cuando hay dos personas tomando nota a la vez o cuando el efectivo pide un cajón. Ahí ya no es un puesto de un dispositivo, sino un pequeño local, y conviene un TPV que admita periféricos.

Cómo lo resuelve Vantaris

Vantaris Lite es el TPV de Vantaris para móvil o datáfono Android, pensado para una barra única, un food truck, un mercadillo, un evento o un mostrador pequeño:

  • Cobro rápido desde la lista: concepto y precio, cobras y a la siguiente. También toma comandas con variaciones y divide la cuenta cuando hace falta.
  • Efectivo o tarjeta, y ticket impreso (impresora por red o por USB al propio móvil) o por email.
  • Apertura, arqueo y cierre de caja e historial de tickets y facturas, todo desde el teléfono.
  • Verifactu con QR real y envío a la AEAT, también desde el móvil.
  • Autónomo: trabaja solo, sin depender de otros terminales.

Cuesta 20 € al mes con IVA incluido, sin permanencia. Lo que no hace, a propósito: no admite comanderas, pantalla de cocina, kiosko, cajón ni llamadores. Si el negocio crece y los necesitas, pasas al TPV de Vantaris (plan Starter, desde 30 €/mes) sin perder datos, porque es la misma app y la misma base de datos. Tienes todos los planes en los cuatro planes de Vantaris.