En un kebab se trabaja a ráfagas: nada durante una hora y, de repente, diez personas en el mostrador, tres pedidos por teléfono y el repartidor esperando. Casi todo lo que se vende es parecido (kebab, durum, lahmacun, platos combinados), pero cada uno con su salsa, su carne y sus extras.

Un TPV pensado para un restaurante de mesas se queda corto aquí. Lo que hace falta es velocidad en el mostrador y orden en la cocina.

Lo que necesita el TPV de un kebab

Menús y extras en dos toques

El producto estrella de un kebab es el menú: kebab, patatas y bebida. Si el TPV obliga a meter tres productos sueltos y a calcular el descuento a mano, en hora punta se cobra mal. El menú tiene que ser un producto con sus grupos de elección (qué carne, qué bebida) y precio cerrado.

Lo mismo con las variaciones: salsa blanca o picante, sin cebolla, doble de carne, con queso. Tienen que salir solas al elegir el producto y llegar escritas a la cocina, no dichas de palabra.

Pedidos para llevar y a domicilio en el mismo sitio

Buena parte de la venta de un kebab no se come en el local. Si los pedidos del teléfono se apuntan en un papel y los de internet llegan a una tablet aparte, al final del día nada cuadra. Lo ideal es que todos (mostrador, teléfono y online) entren en el mismo TPV y salgan en la misma cocina.

Cocina sin papeles

Con dos o tres personas en la plancha y el asador, el ticket de papel se moja, se pierde o se lee mal. Una pantalla de cocina enseña los pedidos en orden de llegada, con sus variaciones escritas, y se marca cada uno como hecho con un toque.

Avisar al cliente sin gritar

El «¡el 23!» funciona hasta que hay música, cola y gente en la terraza. Hay dos formas de avisar:

  • Pantalla avisadora: un televisor con los números en preparación y los listos para recoger. Sirve para quien espera de pie cerca del mostrador.
  • Llamadores: el cliente se lleva un aparato que vibra cuando su pedido está listo. Sirve para quien se sienta en la terraza.

Cumplir Verifactu

Un kebab emite muchos tickets pequeños, y cada uno tiene que salir de un programa que cumpla Verifactu. Tienes el detalle en qué es Verifactu y desde cuándo obliga.

Qué comprobar antes de elegir

  1. Que el menú sea un producto y no una suma de tres. Pide que te lo enseñen en la demo, con sus opciones.
  2. Que las variaciones lleguen escritas a cocina. «Sin cebolla» tiene que aparecer en la pantalla o en el ticket de cocina.
  3. Qué pasa si se cae internet. En un sábado por la noche no puedes dejar de cobrar.
  4. Cuánto cuesta de verdad al mes, con los módulos que vas a usar, no solo la cuota base. Lo tienes explicado en cuánto cuesta un TPV.

Cómo lo resuelve Vantaris

El TPV de Vantaris cubre lo que necesita un kebab:

  • Menús y combos con sus grupos de elección y precio cerrado, y modificadores y extras que llegan escritos a cocina.
  • Pantalla de cocina: los pedidos llegan ordenados y con sus variaciones, sin papeles.
  • Pantalla avisadora y llamadores para avisar al cliente de que su pedido está listo.
  • Carta web con pedidos para recoger o a domicilio que entran en el TPV como uno más, cobrados con tus propias cuentas.
  • Verifactu incluido y funciona sin internet: si se cae la conexión, sigues cobrando y mandando comandas a cocina.

Un kebab con TPV fijo empieza en el plan Starter, a 30 € al mes con IVA incluido y sin permanencia. Si solo tienes un mostrador pequeño y te basta con el móvil, Vantaris Lite cuesta 20 € al mes, aunque no admite pantalla de cocina ni llamadores. Tienes todos los precios en la página de precios.