Las ocho y cuarto de la mañana en una panadería de barrio. Una barra de pan, dos cruasanes, una napolitana de chocolate, una hogaza cortada y un café para llevar. El siguiente quiere media docena de magdalenas y pregunta si la tarta de su hija ya está. La de detrás lleva la empanada del mostrador y quiere un cuarto de kilo de pastas. En diez minutos pasan quince clientes, casi todos con importes pequeños, y la cola llega a la puerta.
Una heladería vive lo mismo, pero concentrado en unos meses: tardes de agosto con la cola en la acera, personal de temporada que empezó la semana pasada y combinaciones de sabores, tamaños y toppings que hay que cobrar sin equivocarse. Y en noviembre, cerrado.
En los dos casos, el TPV tiene que ser de mostrador, no de sala. Si necesitas situarte primero, repasa qué es un TPV; aquí vamos a lo que hace distinto al pan y al helado.
El mostrador rápido: la barra de pan a un toque
La regla del mostrador es sencilla: los productos que más vendes tienen que estar siempre a la vista y cobrarse con un toque. Nada de buscar el cruasán dentro de “Bollería” y luego dentro de “Mantequilla”.
El TPV de Vantaris tiene una interfaz pensada para la venta rápida en mostrador:
- Pantalla de favoritos personalizable, con los productos más vendidos siempre a la vista.
- Venta por peso para el pan a granel, las pastas o el embutido.
- Cobro rápido en efectivo o con tarjeta, con el datáfono integrado para no teclear el importe dos veces. Bizum todavía no está disponible en el TPV: está en fase de lanzamiento.
- Ticket simplificado, el que corresponde a la mayoría de ventas de mostrador.
En una heladería el planteamiento es el mismo con botones grandes y sin submenús: sabores a un toque, combos y packs predefinidos, y extras como nata, topping o sirope fáciles de añadir. La idea es que “tarrina mediana, dos sabores, con nata” se cobre casi sin pensar.
Venta al peso: la balanza que habla con el TPV
Cuando el peso se lee en una báscula y el precio se teclea en la caja, hay dos riesgos: el error al teclear y el tiempo que se pierde en cada venta. Con la balanza conectada, el peso entra solo en el ticket.
El TPV de Vantaris es compatible con básculas conectadas por USB y calcula el precio automáticamente a partir del peso. La balanza es uno de los periféricos que se pueden conectar a partir del plan Starter (Vantaris Lite no admite periféricos). Su precio no está publicado todavía: se consulta.
Encargos: la tarta del sábado no puede depender de una libreta
La tarta de cumpleaños con el nombre escrito, los roscones de Reyes, las bandejas de pastas para una comunión. Los encargos suelen vivir en una libreta junto a la caja, y ahí es donde se pierden: la fecha mal apuntada, la señal que no se sabe si se cobró, la decoración que no coincide.
En Vantaris los encargos se gestionan como pedidos especiales:
| Qué se apunta | Para qué sirve |
|---|---|
| Fecha y hora de recogida | Saber qué hay que tener listo cada día |
| Notas especiales (sin gluten, decoración, texto) | Que el obrador haga exactamente lo pedido |
| Señal de pago | Asegurar el encargo y que el cliente no se olvide |
| Saldo pendiente | Cobrar lo justo al recoger, sin cuentas en un papel |
| Recordatorio al cliente | Que vuelva a por él el día acordado |
Es la misma lógica que las reservas de un restaurante, adaptada al obrador. Si además quieres que el cliente pueda hacer el encargo desde el móvil, las reservas online de Vantaris (Quedary) están entre los módulos sugeridos para panaderías y obradores.
Producir lo justo: cuánto vendes de cada cosa cada día
Una de las preguntas más difíciles de una panadería es cuánto hornear. Si te quedas corto, a las once no hay pan; si te pasas, a las ocho de la tarde tiras producto.
El TPV registra cuánto vendes de cada producto por día, de modo que la producción deja de ser una intuición y pasa a apoyarse en datos: cuántas barras salen un martes frente a un sábado, cuántas napolitanas se venden en semana de colegio. Con ese dato se produce lo justo y se desperdicia menos.
Para las materias primas, el módulo de stockage e inventario (9,90 €/mes con IVA) permite controlar los ingredientes con entradas, salidas y alertas de mínimos, para no quedarte sin harina o sin mantequilla un viernes. Los escandallos por receta, es decir, el coste de cada producto calculado a partir de sus ingredientes, están anunciados como próximamente. Mientras llegan, puedes hacer el cálculo a mano con la guía de escandallo: cómo calcular el coste de un plato, que sirve igual para una hogaza que para un plato.
Temporada: la heladería que abre seis meses
Una heladería tiene un problema que un bar no tiene: la mitad del año está cerrada. Pagar un TPV doce meses para usarlo seis no tiene sentido.
En Vantaris puedes pausar la suscripción en temporada baja y reactivarla cuando vuelvas a abrir, sin perder datos ni configuración. La carta, los sabores y los precios siguen ahí en primavera.
El otro problema de la temporada es el personal. El equipo de verano cambia cada año y no hay tiempo para formar a nadie a fondo. Por eso importa tanto la interfaz de botones grandes: cuanto menos haya que explicar, mejor. Y como cualquier empresa, también hay que registrar su jornada: el módulo de control horario cuesta 5 €/mes por local, IVA incluido.
Si vendes en ferias, mercadillos o eventos, Vantaris Lite (20 €/mes con IVA) está pensado para eso: el TPV en el móvil o el datáfono Android, con Verifactu y cobro con tarjeta, sin montar nada más.
Colas: avisar sin gritar y dejar que el cliente pida solo
Cuando la cola sale a la calle, hay dos herramientas que ayudan, con matices sobre su disponibilidad:
- Pantalla avisadora: una app de Vantaris para televisores Android que muestra en la pared los números de pedido en preparación y los listos para recoger. Está pensada precisamente para mostradores, panaderías y heladerías. Su precio todavía no está cerrado.
- Kiosko de autoservicio: una pantalla donde el cliente elige sabores, tamaño y extras, y paga con tarjeta. Está en fase de lanzamiento, con los primeros pilotos. Hoy trae español e inglés, algo útil en zonas turísticas.
El efectivo en el mostrador
Panaderías y heladerías mueven mucho efectivo en importes pequeños, y el cambio es una fuente constante de errores y de descuadres. Vantaris tiene un cajón inteligente que recibe el dinero y devuelve el cambio exacto, conectado al TPV. Entre los tres modelos que se venden, el CashKeeper CK950 Pro es el más compacto (32,5 cm de frente), pensado para mostradores justos de sitio como los de panaderías y heladerías. Está anunciado como próximamente. Mientras tanto, un buen cierre de caja con desglose por método de pago ya elimina buena parte de los descuadres; lo contamos en cierre de caja sin descuadres.
Qué plan necesita tu obrador o heladería
| Tu negocio | Plan orientativo | Cuota con IVA |
|---|---|---|
| Puesto de mercadillo, feria o carrito, cobro desde el móvil o el datáfono | Vantaris Lite | 20 €/mes |
| Panadería o heladería con mostrador, balanza, impresora y cajón | Vantaris Starter | 30 €/mes |
| Obrador con varias cajas o varios puntos de venta | Vantaris Enterprise | 65 €/mes |
Sin permanencia y con un 20 % de descuento pagando el año por adelantado (Starter se queda en 24 €/mes). Si no tienes terminal, los modelos parten de 334,95 € y la impresora de tickets térmica de 80 mm cuesta 70 €, todo con IVA incluido. El cálculo completo está en cuánto cuesta un TPV, y la comparación entre sistemas en TPV Android o Windows.
Cómo lo resuelve Vantaris
Tienes el detalle en Vantaris para panaderías y pastelerías (mostrador rápido, venta por peso, control de producción y encargos) y en Vantaris para heladerías y kioskos (cobro simplificado, combos, kiosko y pausa de temporada). La base es el TPV, que funciona sin internet y cumple Verifactu.
Consulta los planes en precios y el hardware disponible en la tienda. Si te estás planteando el kiosko, antes lee kiosko de autoservicio: cuándo compensa.